Lee las declaraciones
«Estaba junto a una lámpara de pie», «exactamente dos filas al norte de Bruno», «en su zona no había ningún hombre». Todas son ciertas… y todas encajan en una sola posición.
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Una escena, unos sospechosos y sus declaraciones, que siempre son verdad. Coloca a cada uno donde estaba y descubre quién se quedó a solas con la víctima. Sin adivinar: todo se deduce. Y cuando lo cierres, reta a quien quieras con tu tiempo.
Sin registro. Funciona en móvil y escritorio, también sin conexión.
Toca una ficha y luego una casilla. La víctima también se coloca. Cada uno en una fila y columna distintas; los muebles marcados no se pisan.
Se juega igual que aquí: eliges ficha y tocas la casilla. En la partida tienes además lápiz para apuntar posibilidades, X para descartar y una bombilla que razona el siguiente paso.
✓ Enlace listo. Quien lo abra verá tu tiempo y sabrá si te gana.
🔑 Jugar el caso de hoyCómo se juega
Es un sudoku con personajes en vez de números: nadie comparte fila ni columna, nadie está sobre un mueble. La diferencia es que las pistas las dan los propios sospechosos.
«Estaba junto a una lámpara de pie», «exactamente dos filas al norte de Bruno», «en su zona no había ningún hombre». Todas son ciertas… y todas encajan en una sola posición.
Deja letras a lápiz en las casillas posibles, marca con una X las imposibles y coloca en firme cuando lo tengas claro. Si dos fichas se pisan la fila o la columna, el tablero te lo dice.
Con la escena reconstruida, el culpable es quien se quedó a solas con el objetivo en su zona. Señálalo y cierra el expediente.

Cada día
A medianoche se abre un expediente nuevo. Resuélvelo, mantén la racha y mira cómo de rápido lo hiciste frente al resto.

Con amigos
Al terminar, comparte tu resultado con el plano del escenario en emojis, sin destripar la solución. Quien abra el enlace juega el mismo caso con tu tiempo a batir, y tú te enteras de si te ha ganado.
Escenarios
Cambia el tono, no las reglas: un crimen en una mansión, un robo en un tren, un tesoro enterrado, una expedición, un violín escondido y un sabotaje en órbita.
En vídeo
Subimos casos a diario: lees las declaraciones, paras el vídeo y decides quién fue antes de que acabe la cuenta atrás.
Hecho con cuidado
Antes de publicarse, un resolutor que razona como una persona verifica que el caso se cierra paso a paso y que siempre hay un hilo del que tirar. Nada de ensayo y error.
De una llave (aprendiz, 5×5) a cinco (leyenda, 9×9). Las primeras se resuelven sin hipótesis; las últimas exigen suponer y descartar.
Añádelo a la pantalla de inicio y juega en el metro. Tu progreso se guarda en el dispositivo y, si quieres, en la nube.
Ni cuentas obligatorias, ni rastreadores, ni vidas que comprar. Las fuentes e iconos se sirven desde aquí: nadie más ve tu visita. Un juego de lógica como los de papel, con sombra de cómic.
Preguntas
Un juego de lógica gratis para navegador: un sudoku de deducción con sospechosos en vez de números. Lees sus declaraciones, que siempre son verdad, colocas a cada uno en la escena y acusas al único que pudo hacerlo. Hay un caso nuevo cada día.
Entre tres y quince minutos según la dificultad. El caso del día suele estar en torno a los cinco.
No. Si sabes que «nadie comparte fila ni columna», ya tienes la mitad. El tutorial del primer caso explica el resto en siete pasos.
Nunca. Todas las declaraciones son verdaderas; el reto está en combinarlas. Si una parece no servir de nada al principio, servirá más tarde.
Sí. Es un personaje más: ocupa su fila y su columna como los demás, lleva la letra V y es la única que no declara. Su casilla sale por descarte y por la regla del juego: se quedó a solas con quien lo hizo. Por eso, quien acabe compartiendo zona con ella es el culpable.
No. Antes de publicarse, cada caso pasa por un auditor que comprueba tres cosas: que todas las declaraciones son ciertas, que hay una sola colocación posible y que se llega a ella razonando, sin probar al azar.
No resuelve por ti: te dice cuál es el siguiente paso que se puede razonar y por qué, con la casilla marcada en el tablero. Colocar la ficha es luego, si quieres. Y cada palabra difícil de una pista —«junto a», «en una esquina de su zona»— se toca y se explica con un dibujo.
Seis: la Mansión Blackwood, el Expreso de Medianoche, el Galeón Corsario, la Selva de Yara, la Plaza del Gato y la Estación Kepler. Cambian el tono, los muebles y el reparto, pero no las reglas.
Solo el símbolo ♀/♂, que sí cuenta: hay pistas del tipo «en su zona no había ningún hombre». El resto del retrato es decoración y nunca hace falta para deducir.
Comparte el espíritu de deducción de Murdle y el misterio del Cluedo, pero se juega sobre un tablero tipo sudoku: cada sospechoso va en una casilla de la escena y las pistas hablan de posiciones («al norte de Bruno», «junto a la lámpara», «en su zona no había ningún hombre»). Se deduce, no se adivina, y no hace falta registrarse.
El caso queda como fallido y puedes repetirlo. En el caso del día, la racha solo cuenta cuando aciertas.
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Tarda menos en resolverse que en explicarse.